Comenzamos con el titular, del Diario de León:
León promueve la creación de la Red de Ciudades del Camino de Santiago.
Las declaraciones de Susana Travesí nos ayudan a conocer un poco mejor el porqué de esta iniciativa:
La concejala de Turismo y Fiestas del Ayuntamiento de León, Susana Travesí, mantiene que «una de las apuestas de este equipo de gobierno es potenciar el Camino de Santiago como producto turístico y aprovechar su potencialidad para atraer visitantes». La responsable municipal del área entiende que «la incidencia del Camino de Santiago en León es mucho mayor que la percepción que tiene el sector turístico local», si bien es cierto que «hasta ahora el peregrino tiene un gasto significativamente menor que otros tipos de turista», ya que «se aloja en albergues y tiene limitación en las compras», también lo es que «el incremento permanente de peregrinos que recorren las vías jacobeas recomienda a los territorios aprovechar esos flujos posicionándose como una ciudad que espera al peregrino y le ofrece todos los servicios que puede necesitar. Con ello, indirectamente se utiliza al peregrino como transmisor del interés por el destino», explica la edil socialista, que será la portavoz en la asamblea del colectivo.
La idea es excelente; todo lo que sea sumar esfuerzos para que los miles de peregrinos que cada año recorren el Camino de Santiago reciban mejores servicios y conozcan mejor las ciudades que visitan será positivo para las dos partes. Lo que me ha llamado la atención de esta neonata red de ciudades es que, como en cualquier club que se precie, existen unos requisitos de entrada:
Pueden formar parte de esta red, según recogen los estatus fundacionales en los que ha participado el Ayuntamiento de León, las ciudades de más de 75.000 habitantes situadas en el trayecto del Camino de Santiago Francés, cuya capacidad hotelera sea superior a 500 habitaciones.
Tres requisitos tres, y entre los tres borran de un plumazo cualquier aspiración de asociarse por parte de Astorga, Ponferrada, Villafranca del Bierzo… Últimamente son muchos los detalles de este tipo, y uno empieza a preguntarse si el señor Francisco Fernández y sus concejales* critican el centralismo de Valladolid por criticar o por simple y pura envidia.
Parte de la culpa la tiene, desde luego, la coincidencia de nombres entre la ciudad y la provincia, que lleva a muchos a ilusionarse cuando se habla de un León que al final es solo la capital. A este paso van a conseguir que añoremos aquella feliz ocurrencia que tenía por nombre Prefectura del Esla y cuya capital era Astorga (no, no me lo invento).
* he elegido el formalismo ”concejales”, aunque estuve tentado de escribir secuaces.
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