Hace algo más de dos años que se me ocurrió bautizar al Museo Provincial de León como “Museo del Expolio de Astorga“; la denominación, que no pasó ni debe pasar de lo burlesco, recuperó su actualidad la semana pasada, cuando me acerqué a visitar la exposición que lleva por título ‘Ciudades en guerra, 1808-1814. León en la Guerra de la Independencia‘, promovida por la Sociedad Española de Conmemoraciones Culturales (SECC) y el Museo de León (sic, por lo visto lo de “provincial” era para despistar).

La primera parte del nombre de la exposición es lo bastante ambigua para dejar contento a todo el mundo, parece que la hubiera bautizado Zapatero: ‘Ciudades en guerra, 1808-1814‘. ¿Ciudades? ¿Cuántas? ¿Cuáles? La segunda parte tampoco nos saca de dudas: ‘León en la Guerra de la Independencia‘. ¿León ciudad o León provincia?Vaya usted a saber…

Además de algunas balas de cañón, granadas y espadas de la época, en la exposición pueden verse numerosos documentos (verse, no consultarse) y una breve cronología de lo que fue la Guerra de la Independencia en la provincia leonesa. Esta cronología nos permite descubrir que la ciudad de León no tuvo un papel relevante más allá de una declaración de intenciones y de su condición de residencia de los franceses cuando éstos así lo estimaban oportuno. Por lo que se refiere a la guerra propiamente dicha, solo una ciudad leonesa opuso feroz resistencia al invasor; los lectores habituales de este rincón ya saben que fue Astorga, y el resto acaban de descubrirlo.

En cualquier caso, y como bastantes penurias sufrió Astorga por culpa de los franceses, los comisarios de la exposición y la SECC han decidido descargar a mi ciudad natal del peso de figurar con letras de oro en la cartelería y propaganda dedicadas al citado evento cultural: para eso ya tenemos a la capital.

En otro orden de cosas, pero sin dejar los agravios a Astorga, Martín Martínez pone en su sitio a José Miguel Palazuelo, alcalde de La Bañeza.